
El hombre que estaba tras el mostrador, miraba la calle distraídamente.
Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina.
Entró en el negocio para ver el collar de turquesa azul. "Es para mi hermana.
¿Puede hacer un paquete bien bonito?".- dice ella.
El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó:
¿Cuánto dinero tienes? Sin dudar, ella sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo
todo atadito y fue deshaciendo los nudos. Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz: -
"¿Eso da?". Eran apenas algunas monedas que ella exhibía orgullosa.
"¿Sabe?, quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre,
ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella.
Es su cumpleaños y tengo el convencimiento
que quedará feliz con el collar que es del color de sus ojos"
El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde. "Toma, dijo a la niña. Llévalo con cuidado". Ella salió feliz corriendo y saltando calle abajo.
Aún no acababa el día, cuando una linda joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules
entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó:
"¿Este collar fue comprado aquí?"¿Cuánto costó? Ah!", - habló el dueño del negocio.
"El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente".
La joven exclamo: "Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas.
El collar es verdadero, ¿no? Ella no tendría dinero para pagarlo".
El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño,
colocó la cinta y lo devolvió a la joven y le dijo:
"Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar:
ELLA DIO TODO LO QUE TENÍA". El silencio llenó la pequeña tienda y dos lágrimas
rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el pequeño envoltorio

Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer afro americana, de edad avanzada estaba parada en el acotamiento de una autopista de Alabama, tratando de soportar una fuerte tormenta. Su carro se había descompuesto y ella necesitaba desesperadamente que la llevaran. Toda mojada, ella decidió detener el próximo carro. Un joven blanco se detuvo a ayudarla, a pesar de todo los conflictos que habían ocurrido durante los 60. El joven la llevó a un lugar seguro, la ayudo a obtener asistencia y la puso en un taxi. Ella parecía estar bastante apurada. Ella anoto la dirección del joven, le agradeció y se fue. Siete días pasaron, cuando tocaron la puerta de su casa. Para su sorpresa, un televisor pantalla gigante a color le fue entregado por correo a su Casa. Tenía una nota especial adjunta al paquete. Esta decía:
Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra Noche. La lluvia anego no solo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente......


